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21 septiembre, 2010

Liga BBVA - Jornada nº3

La segunda jornada nos dejaba la duda de saber cómo se comportaría el Barça tras el tropiezo contra el Hércules. Había quien dudaba de si el Barça superaría tan rápidamente el golpe sufrido ante el Hércules, pero los catalanes volvieron a ser aquella máquina absolutamente arrolladora a la que nos tienen acostumbrados. Su rival y víctima, uno de los importantes, el Atlético de Madrid. Su última "bestia negra".

El estadio Vicente Calderón aguardaba un derby de los de siempre, con goles, emoción y muchos cambios de ritmo en las sensaciones de los sufridos asistentes a este tipo de encuentros. De los que antes se decía que eran "de infarto". Y, en parte, así fue. No por la cantidad de goles, pero sí por la garra y la tensión que le pusieron jugadores y público. Nunca defrauda este choque. Los jugadores del Barça, con la plantilla al completo, la más brillante de toda la historia blaugrana, dominaron buena parte del encuentro, encontrando el primer gol tras un tiro de David Villa que golpeó en la base del poste izquierdo de De Gea -impresionante durante los noventa minutos-, fue recogido por Pedro y que con un pase preciso -y digno del cirujano que parecía haberles prestado el uniforme a los catalanes- dejó para que Messi tocara el balón y lo desviara exactamente lo necesario para hacer que la estirada del joven guardameta madrileño resultara inútil. Poco tardó el Atleti en empatar por medio de Pablo García, al rematar un córner en el que, tal vez, Valdés podría haber hecho algo más. Pero aún menos tiempo tardó el Barça en ponerse, de nuevo y ya de manera definitiva, por delante en el electrónico. Un fallo de Godín, que permitió a Piqué controlar con el pecho dentro del área, y la rapidez del defensa central a la hora de golpear la pelota hicieron que el Atleti fuera otra vez por debajo en el marcador. A partir de ese momento, y hasta el final, el encuentro estuvo controlado por los de Guardiola sin que los atléticos dejaran de renunciar a nada, aunque sin demasiado acierto, a decir verdad. Sólo una fea entrada de Ujfalusi a Messi cuando el partido agonizaba, y que dejó al argentino lesionado y con evidentes muestras de dolor, empañaron lo que, hasta ese momento, había sido un encuentro de bastante deportividad. El árbitro actuó rápida y enérgicamente y apercibió al checo con la tarjeta roja directa, decretando, acto seguido, el final del encuentro.


En San Sebastián, que tenía el honor de recibir, por primera vez de manera oficial, al hijo pródigo, Xabi Alonso, el Real Madrid tenía como principal objetivo el de cumplir con las buenas expectativas levantadas el pasado miércoles, gracias al juego desplegado ante el Ajax de Amsterdam. La Real, que aunque sea un recién ascendido, no tiene la inocencia del conjunto holandés, tenía bastante que decir y no le puso las cosas nada fáciles a los de Mourinho. Un gran gol de Di María y una pelota que Cristiano Ronaldo sacó en falta y que golpeó en la espalda de Pepe, colándose en la portería local, fueron los únicos momento de felicidad para los merengues. Ni el juego ni el resultado se parecía en nada al choque de Champions. Lo mejor, evidentemente, los tres puntos que se llevaban en la mochila. La Real, por su parte, pierde su primer partido esta temporada, aunque pueden estar bien orgullosos del inicio de temporada que están realizando, que hacen pensar que el conjunto txuri urdin no debería pasar demasiados problemas cuando se culminen las treinta y ocho jornadas de competición. La Liga es larga, pero hay tufo a permanencia en San Sebastián.


El Valencia jugaba en esta tercera jornada su segundo encuentro fuera de casa, ante el verdugo del Barça la pasada semana, y lo resolvió con profesionalidad y brillantez. El golazo de Pablo Hernández es una buena muestra de ello. Posiblemente uno de los goles más bonitos de la jornada, junto al de Di María en Anoeta y Messi en el Calderón. Nada hacía presagiar que los de Emery estarían tan arriba cumplidas tres fechas de competición. Las muchas e importantes salidas, junto a las pocas altas, que marcaron la pretemporada ché, parecían indicar que, como mínimo, esta sería una temporada de transición. Muy al contrario, los levantinos son líderes en solitario y con muy buenas perspectivas para la temporada. Siguen contando sus partidos oficiales por victorias. Por su parte, el Hércules poco más pudo hacer ante el orden valencianista. No tiene mal equipo el Hércules, como ya demostró en Barcelona, aunque en esta ocasión se mostró insuficiente para doblegar al conjunto más sólido en lo que va de curso.

De los tres partidos disputados el sábado, el más bonito de ver fue el disputado, en Gijón, entre el Sporting y el Athletic de Bilbao. Los asturianos, que se adelantaron en el marcador por medio de De las Cuevas y Sangoy, vieron como su ventaja quedaba neutralizada tras los goles de Gurpegui y Fernando Llorente, de cabeza, siendo éste ya en la segunda parte. Al final los bilbaínos pudieron haber logrado algo más positivo, pero el partido finalizó en tablas. Los otros dos partidos de la jornada sabatina finalizaron con sendas victorias locales. Por la mínima en Barcelona, donde jugaba el Espanyol ante el Almería, que tampoco acaba de despertar, y por 2-0 en Mallorca, donde el equipo de Laudrup derrotó a un Osasuna, que a pesar de no tener mala plantilla o planteamiento, no termina de saber cómo sacar los partido adelante.

Levante y Zaragoza son dos equipos que están dando más que muestras de que esta temporada lo pueden pasar muy mal. Ninguno de los dos ha ganado aún un encuentro, siendo más grave la situación de los primeros, que han encajado, nada más y nada menos, que diez tantos en estas tres jornadas. Es el único equipo que todavía no ha sumado un punto. En esta ocasión perdieron, aunque por un solo gol de diferencia, contra un Villareal que se mete, así, entre los cinco primeros de la clasificación. Los maños, por su parte, fueron derrotados por el Rácing, que suman, de esta manera sus tres primeros puntos. Todo una bocanada de aire para los santanderinos.

El derby andaluz, que enfrentaba pronto este año a Sevilla y Málaga, se saldó con victoria visitante por 1-2. Le costó a los de Álvarez, pero sacaron adelante un encuentro que les vuelve a meter en la pomada tras el empate ante el Depor, en casa, de la semana pasada. El Málaga se queda, merced a los tres puntos cosechados en la Romareda, en mitad de la tabla. Por ahora, tranquilos.

El último partido, disputado el lunes entre el Deport y el Getafe, acabó con empate a dos goles. El encuentro, disputado ante unas muy vacías gradas, tuvo dos partes bien diferenciadas. En la primera, el Deportivo estuvo ausente, siendo el Getafe el único que trató de llevarse los tres puntos. Sin embargo, tras el descanso, los gallegos despertaron y equilibraron el juego. Dos tiros al palo del Getafe y la expulsión de Mosquera completan la historia de este partido. Empate final justo

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