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16 septiembre, 2010

Liga de Campeones - Jornada nº1

Empezó realmente bien la máxima competición europea para los equipos españoles. Tres partidos y tres victorias, que ponen a los representantes nacionales en la cabeza de sus respectivos grupos. El Barça y el Valencia en solitario y el Madrid empatado con el Milán del resurgido y siempre polémico Ibrahimovic.

Grupo C:


En Turquía, concretamente en Bursa, comenzaba su andadura por esta competición el Valencia. Ante un rival no muy conocido, el Bursaspor, pero que fue capaz de doblegar tanto al Galatasaray como al Besiktas la temporada anterior en liga, los de Emery tenían la oportunidad de sentar las bases para una futura clasificación, máxime si tenemos en cuenta que jugaba fuera de casa y ante uno de esos equipos que, si bien no van a alzar la Copa allá por mayo, sí pueden amargar la participación de cualquier escuadra con aspiraciones a ello. Tenía la oportunidad, como digo, y vaya si la aprovechó el conjunto ché. Cuatro goles, algunos de muy bella factura, especialmente el de Tino Costa, dejaron las cosas muy claras en un encuentro que sólo tuvo un color, el naranja de la segunda equipación valencianista. Para el conjunto levantino, la temporada sólo tiene el sabor de la victoria, ya que de tres partidos oficiales que ha jugado hasta ahora, ha ganado los tres. Es colíder en la Liga y ha dejado bien claro en Europa que no tiene ninguna intención de caer a las primeras de cambio.

En el otro partido del grupo C, el Manchester United y el Glasgow Rangers acabaron empatando a cero goles, pero que de haber tenido haber un ganador, ése hubiese sido el conjunto inglés, autor de muchas más ocasiones que los escoceses. La escalofriante lesión de Valencia hizo que, una vez terminado el encuentro, no se hablara más del resultado, que, por otra parte, es bastante positivo para las aspiraciones valencianistas.

Grupo D:


Tras la derrota liguera del pasado fin de semana ante el Hércules, el Barça ha dejado más que claro que aquello no fue más que un pequeño tropezón, que se podrá volver a repetir, pero que no es, ni mucho menos, un síntoma de que el Barcelona de este año sea menos poderoso que el de cualquiera de los dos años anteriores. El Panathinaikos griego no pudo interpretar más que el papel de comparsa, a pesar de adelantarse en el marcador a los veinte minutos, ante el tremendo poderío ofensivo desplegado por los de Guardiola, que tienen como máximo exponente de esa espectacular estructura atacante, a un jugador al que no nos cansaremos de catalogar como de otra galaxia, y que no es otro que Messi. El argentino metió dos goles, aunque pudo meter muchos más -penalty fallado incluido-, participó en el 90% de las jugadas de ataque de su equipo y nos deleitó con toques, paredes y picardías varias durante todo el encuentro. Destacar también el primer gol de Villa con su nuevo equipo en Champions.

El grupo D se completaba con el encuentro entre el Copenhague y el Rubin Kazan. El partido, disputado en tierras Danesas, acabó con victoria local por la mínima, teniendo poca historia más que contar. Ninguno de los dos, o de los tres si contamos también al Panathinaikos, tiene siquiera la más mínima oportunida de hacer sombra a los catalanes.

Grupo G:


El titubeante comienzo en la competición doméstica ponía un punto de incertidumbre al debut del Real Madrid en Europa. El rival, un Ajax que ha vivido, evidentemente, mejores épocas, no opuso resistencia alguna al conjunto capitalino, que fácilmente pudo haber marcado muchos más que los dos goles con los que al final terminó el encuentro. Sólo la falta de puntería de Cristiano Ronaldo y de Higuaín evitaron una goleada de escándalo. Los jugadores holandeses son muy jóvenes y llegaron al coliseo del Paseo de la Castellana con un respeto tan exagerado que bien podría haberse llamado miedo. Apenas pasaron del centro del campo, teniendo que intervenir en una sola ocasión -perfecto, como siempre- Íker Casillas, lo que favoreció que el conjunto de Mou desplegara el mejor juego visto hasta la fecha. Rápidas transiciones, movimientos continuos y muchos detalles de calidad, especialmente de Özil, alegraron el ánimo de los exigentes aficionados merengues, que pudieron saborear las mieles que proporciona el ver un partido tan completo de los suyos, algo que hace tiempo no sucedía.

En el otro encuentro de este difícil grupo, el Milán derrotó, también por dos goles, al Auxerre. El conjunto rossonero no fue capaz de perforar la meta gala hasta mediada la segunda parte, cuando el alto delantero sueco, Zlatan Ibrahimovic, cruzó un balón al que no pudo llegar Sorin, el guardameta del Auxerre. Hasta entonces, el protagonismo del encuentro había estado repartido al 50%, siendo incluso la primera oportunidad para el cuadro francés. Una vez hubo subido ese primer gol al marcador, la balanza se desequilibró definitivamente en favor del conjunto milanés, que vio como el sueco hacía su segundo gol al rematar un pase de otro ex-barcelonista, Ronaldinho, en lo que suponía la sentencia definitiva del encuentro.

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