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18 agosto, 2009

El mundial de Colombia


Corría el año 1974, mes de junio. El comité de la FIFA para la organización de los mundiales acababa de designar a Colombia como el país que acogería los Campeonatos del Mundo que habrían de disputarse 12 años depués, en 1986. En un alarde de confianza, la FIFA, el máximo responsable del fútbol mundial, delegaba la ingente tarea de organizar todo un mundial a un país en el que la pasión por el fútbol no dejaba lugar a dudas, pero cuyo desarrollo económico y social dejaba huecos que no serían fáciles de llenar. Comenzaba, de cualquier manera, un ilusionante camino para todo colombiano que amara a su país. Los estadios, las sedes, los hoteles... Todo había de estar preparado y nada podía ser dejado al azar. Nada podía emborronar el nombre de la nación.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, todo se vino abajo. Paulatinamente, la paciencia de los directivos de la FIFA fue deshaciéndose a cada mala noticia que llegaba del país centroamericano. Las continuas, aunque justificadas, negativas del gobierno colombiano a aceptar las condiciones impuestas por la FIFA, fueron minando la confianza de los delegados del organismo supranacional, hasta que, finalmente, en una controvertida decisión, se tomó la resolución de que Colombia no sería la organizadora de dicho mundial. Controvertida por la novedad de tal medida -nunca antes se había tomado una decisión así y nunca más se ha vuelto a tener que actuar de esta manera- y, también, por el corto plazo de tiempo que se le daba al país al que le fuera reasignada la responsabilidad, pues la decisión fue tomada en 1983, a falta tan solo de tres años para que diera comienzo el acontecimiento, futbolísticamente hablando, más importante a nivel global.

Hay quien afirma que, intencionadamente, las condiciones que se le impusieron a Colombia en materia de estadios o capacidad hotelera, por ejemplo, fueron excesivamente rigurosas. Tal vez, cayendo en la cuenta del error que podían haber cometido con la designación, los directivos del máximo organismo mundial para el fútbol trataron de llevar a la República de Colombia a un colapso que le impidiera organizar tan magno evento. Tal vez, y esto parece más acertado a tenor de la rapidez y, sobre todo, la autoridad con la que Havelange, entonces presidente de la FIFA, designó a México como la definitiva sede para el mundial, los intereses que siempre se forman en torno a la organización de este evento fueron demasiado grandes como para dejar que un país como Colombia se llevara, finalmente, el gato al agua con la celebración de la Copa del Mundo.

Nada está claro en torno a los motivos que llevaron a la FIFA a revocar la decisión que nueve años antes habían tomado. Las dudas, sin embargo, son muchas. Al final, lo que no admite vacilación es que Colombia se quedó sin el que podría haber sido su primer mundial, y que, por otra parte, México organizó, dicho sea de paso, de una manera solvente. Y todo ello, a pesar de que en 1985, una serie de terremotos asolara a la nación azteca, dejando tras de sí más de diez mil muertos. Una tragedia que es, también, otra historia.

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