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27 septiembre, 2010

Primer gol -oficial- de Raúl en Alemania

Por fin pasó. Tras seis encuentros de competición oficial disputados en Alemania, Raúl ha conseguido hacer, ante el B. Mönchengladbach, su primer y deseado gol. Un tanto que, además, significa el empate y un punto muy valioso para el Schalke 04, el cuarto en un inicio de temporada desastroso. Ya el primer partido oficial de los de la cuenca del Ruhr llevó al conjunto dirigido por Magath a la cruda realidad. Un Bayern de Munich, aún mermado por la ausencia de los internacionales que disputaron el pasado Mundial, le dio un repaso al nuevo equipo del ex-madridista, que perdía de esa forma la Supercopa, el primer título en liza en Alemania. Después, ya en liga, el juego del Schalke 04 no sólo no mejoró, sino que fue de mal en peor. La imagen era pésima y los encuentros se contaban por derrotas. Cuatro consecutivas, una de ellas, la que más dolió, ante uno de los rivales más "odiados" en Gelsenkirchen, el Borussia Dortmund. La cosa, evidentemente, no marchaba bien.


Por ello, tratando de solucionar los problemas, los dirigentes del conjunto teutón realizaron una par de fichajes cuya intención es revitalizar al equipo. Jurado, procedente del Atlético de Madrid y Huntelaar, del Milán, se integraron en la disciplina del cuadro alemán con la intención de sacarlo del hoyo en el que se estaba introduciendo. El holandés fue pronto incluido en el equipo titular, pero los goles siguieron sin llegar y, por tanto, tampoco los resultados. Tras un par de partidos más cosechando derrotas, el mister se decidió, por fín, a colocar de titular a Jurado. Y así, por fin, llegó la primera y tan ansiada victoria. Fue ante el Freibur SC y a domicilio que el Schalke 04 consiguió sus tres primeros puntos. El triunfo, tranquilizador, llegaba como si de un desfibrilador aplicado en el corazón de la afición de la cuenca del Ruhr se tratara. El hielo ya se había roto y había que ratificarlo, lo que se ha conseguido esta semana con este empate en el que Raúl ha conseguido hacer eso que, como delantero, tanto necesita, el gol.

Parecía que iba a ser más fácil el camino a recorrer por el ex-capitán del Real Madrid en Alemania. O al menos, no se intuía que iba a ser tan complicado. Se barruntaba una senda más tranquila. Pero Raúl, un superviviente nato que se hecho a sí mismo a fuerza de convicción, no ha ido a Alemania para jugar en un equipo perdedor. Y por eso sabemos y estamos convencidos de que el cuadro germano levantará el vuelo. Ahora llega jornada de Champions y tienen una buena oportunidad para sacar la cabeza del agua también en Europa. Veremos cómo continúa...

29 julio, 2010

¡Muchas gracias Rulo!


Se nos va un grande del fútbol, un referente en el deporte nacional. Raúl pone tierra de por medio y abandona el equipo de su vida. Y las sensaciones son extrañas. Será complicado, pero intentaré resumir los que siento en este momento histórico que, no por esperado, va a ser menos doloroso. No entraré a valorar si el Gran Capitán ha sido o no el mejor jugador de la Historia del fútbol español ni si el siete del Real Madrid era merecedor de portar la camisola merengue en los complicados momentos en los que se avecinaba para él la salida del club en el que ha militado durante dieciséis años. Toda una vida deportiva que a muchos se nos ha pasado volando.


Y es que parece que fue ayer cuando aquel joven que no contaba con más que diecisiete primaveras hacía su primer viaje acompañando a los Míchel, Butragueño y compañía, con la intención de debutar en liga. Estaba yo aún en el instituto cursando el primer año de aquello que muchos no han conocido, que a los de mi quinta nos amargó en más de una ocasión y que recibía el nombre de BUP, cuando Raúl daba las primeras carreritas de lo que se convertiría en una gran carrera. Jugó y falló tres goles claros. Aún así, cuando Valdano dudó de la recuperación anímica de este crack en ciernes por haber fallado tanto en la tarde de su estreno, aquel adolescente de barrio, pillo y descarado, le soltó eso por todos conocidos de “tú verás, si quieres ganar…”.


Nacía, entonces, una leyenda que ha ido acompañando cada momento de la vida de un gran número de personas, de muchos de los que me rodean ahora y la mía propia. La entrada en la universidad, el primer trabajo o la cita con aquella chica tan guapa han tenido siempre una imagen común, un decorado que hasta ahora no había fallado nunca. La huella de aquel muchacho moreno, delgado y de piernas encorvadas estaba siempre presente. Ahora será diferente y no sé cómo resultará. Supongo que, en realidad, no debiera pasar nada. No se acaba el mundo. Se trata tan solo del adiós de un tío que le pega patadas a un balón. Y sin embargo, aún siento que todo lo que yo haga desde este instante será diferente. Cada ocasión especial en la que me vea envuelto ya no tendrá a Raúl detrás. Será, cuanto menos, distinto.


He leído muchos artículos y escuchado muchos testimonios en diversos medios ensalzando su figura y, sin embargo, me quedo, de lejos, con los comentarios vertidos en diversos foros de muchos aficionados al fútbol, y no sólo madridistas, sino también culés y atléticos, raulistas y antirraulistas, en los que se engrandecía la figura del Raúl futbolista con una admiración y cariño que no esperaba. En mi caso, sólo puedo afirmar que su esfuerzo, su profesionalidad y sus goles estarán para siempre en un lugar destacadísimo de mi formación como persona. Sus más de setecientos partidos sin sanción alguna constituyen un dato más para admirar a este monstruo, y que se contraponen a los conocidos rumores -que nunca nadie demostró como ciertos- que los envidiosos de su enorme éxito trataron de propagar a los cuatro vientos.


La temporada 2010/2011 será la primera de la era post-Raúl. Ahora jugará en Gelsenkirchen, en el Schalke 04 de Magath. Ya se ha presentado y se le ve raro, extraño, en un estadio que no es el Santiago Bernabeu y con una camiseta que no es la del club merengue. Él ha decidido el equipo en el que quería terminar su carrera deportiva. Lo va a hacer en la élite, jugando la Champions y tratando de ganar la Bundesliga.


Mucha suerte, Raúl, en esta nueva etapa, y muchas gracias por estos dieciséis años compartidos casi día a día. Hasta pronto. Lo dicho, muchas gracias por todo Rulo.